Por la mañana y por la noche, todos los días de la semana, te hayas maquillado o no.
¡Debes limpiar tu rostro en profundidad a diario! Esto se amplía también a la piel del cuello y el escote.
- Cada noche, no nos podemos olvidar de eliminar los restos de maquillaje con un desmaquillante, para después tonificar.
Conviene aplicar un producto que selle el agua en la epidermis, con una buena hidratante dos veces al día, como mínimo.
¿Alguna técnica sencilla para aplicar la crema hidratante?
Recomendamos realizarlo con las dos manos de forma ascendente, empezando desde la barbilla y realizando masajes suaves, hasta repartirla por toda la cara. Siempre de arriba a abajo y del centro hacia el exterior.
Exfoliación
- Una o dos veces a la semana regálate una limpieza en profundidad con un peeling
¿Por qué es tan importante exfoliar la piel?
Porque ayuda a su renovación, elimina las células muertas y favorece la penetración de los activos que apliquemos después, como mascarillas, cremas... Además, le proporciona un aspecto más luminoso.
Serums
Han sido creados para cubrir esas necesidades más específicas: desnutrición, deshidratación, sensibilidad, falta de luminosidad...
El contorno de ojos
¿Cómo se debe de aplicar?
El producto para el contorno de ojos se aplica normalmente mediante ligeros toques en el hueso orbital, siguiendo de forma contraria a las agujas del reloj, derivando todo el líquido linfático hacia el lagrimal, que es donde están los ganglios linfáticos.
En caso de arrugas, lo mejor es aplicarlo por toda la zona orbicular y, también y muy importante, encima de la ceja, ya que el verdadero “sostén” del ojo es encima de la ceja. No conviene aplicarlo ni en los párpados superior ni inferior
Hidratación
- No pueden faltar a diario, también mañana y noche.
Con el paso de las horas, la piel va perdiendo agua por evaporación y es necesario reponerla mediante una crema.
- De manera especial, una o dos veces a la semana según a necesidad, una mascarilla es un excelente coadyuvante para mantener la piel siempre a punto. Atendiendo a las necesidades de cada persona (hidratar, nutrir, iluminar, purificar...), escogeremos una y nos dedicaremos unos minutos a nosotras mismas mientras actúa.
Lo ideal es aplicar la mascarilla después del exfoliante, ya que la piel está receptiva tras la exfoliación.
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